Diversas definiciones de las experiencias transpersonales

1. Experiencia Cumbre

Abraham Maslow (1908-1970), un psicólogo estadounidense conocido por la teoría de la pirámide de las necesidades humanas, en su intento de desarrollar una explicación de las sensaciones místicas, define la experiencia cumbre (peak experience) como "la más maravillosa experiencia de tu vida, los momentos más felices, momentos de éxtasis, de arrobamiento". Según él, prácticamente el cien por cien de la población podía tener una experiencia cumbre a lo largo de su vida, aunque algunas personas las tenían con más frecuencia que otras.

Wuthnow (1978) desarrolló tres definiciones operativas de las experiencias cumbre y realizó una encuesta para saber qué porcentaje de población reconocía haber tenido esa vivencia (respuesta afirmativa entre paréntesis):

Para Davis, Lockwood y Wright (1991), las experiencias cumbre podían ser producidas por logros de tipo físico, emocional, intelectual o espiritual, aunque suelen venir causadas por una combinación de todas ellos.

Según estos autores, que dan una definición más amplia de la experiencia cumbre, ésta debe cumplir con algunas de las siguientes características:

2. Experiencia Valle

En una obra póstuma, Maslow definió la Experiencia Valle (Plateau Experience) como caracterizada por sensaciones de serenidad, paz, una profunda sensación de conocimiento. Se trata de experiencias menos intensas pero más duraderas que las experiencias cumbre. El ejemplo clásico de experiencia valle lo representan algunos estados meditativos.

3. Experiencia Nadir

La experiencia nadir, según Maslow (1968), viene caracterizada por sentimientos negativos o descenso a las profundidades. Puede tener efectos similares a la experiencia cumbre, aunque por el camino opuesto. Se asemeja a la emergencia espiritual (ver más abajo).

4. Experiencia Mística

Siguiendo los estudios de William James, Stace (1960) y Hood (1975) desarrollaron una investigación sobre las experiencias místicas. Fruto de este trabajo, surgió la Escala de Misticismo o Escala M de Hood, que sirve para medir, de manera empírica los informes sobre experiencias de este tipo. Existen ocho categorías de vivencias místicas, aunque como en todos los casos, no todas están presentes en todos los informes:

5. Experiencia Espiritual

Greeley (1974) realizó una encuesta con la siguiente pregunta: "¿Alguna vez has sentido que estabas cerca de una fuerza poderosa, espiritual, que parecía hacerte sentir fuera de ti mismo?". El 35% de las personas encuestadas respondió que sí a esta cuestión.

6. Verdadera Experiencia Espiritual

Siguiendo el trabajo de Greeley, Thomas y Cooper (1980) establecieron una distinción entre las experiencias reportadas por Greeley y lo que ellos denominaron "verdaderas" experiencias espirituales. Para ellos, una experiencia auténtica debía incluir un profundo efecto transformador en la vida de la persona. Del 34% de personas que respondieron afirmativamente a la pregunta de Greeley, un sorprendente 1% reconoció haber sufrido un cambio radical a consecuencia de la experiencia.

7. Experiencia de Fluir

Para Csikszentimihalyi (1990), la experiencia de fluir se da cuando actuamos de una forma totalmente comprometida, experimentado el presente de un modo holístico (completo).

El fluir surge de un equilibrio entre la habilidad y la responsabilidad, entre el control y la incertidumbre, entre la pericia y el desafío.

Cuando el desafío es mayor que la pericia, surgen las sensaciones de pánico. Cuando la pericia es mayor que el desafío, experimentamos aburrimiento. En ambos casos, la conciencia queda a un lado y nos movemos por automatismos. En cambio, la sensación de fluir, que está a mitad de camino entre el pánico y el aburrimiento, genera un estado de conciencia incrementada.

Algunas características de este estado son:

Las experiencias de fluir surgen en aquellos casos en que nos enfrentamos a situaciones altamente problemáticas, pero que al mismo tiempo, podemos solucionar.

8. Emergencia Espiritual

Grof y Grof (1989) describen bajo este término aquellas experiencias espirituales que son extremadamente estresantes. Para estos autores, el emerger espiritual es el proceso de moverse a niveles de desarrollo transpersonal más elevados. Cuando este proceso se convierte en algo estresante, provoca una crisis, que denominan emergencia espiritual.

Un emerger espiritual se puede convertir en una emergencia espiritual cuando:

Se hace por tanto, fundamental, comprender estas experiencias humanas y ofrecer un marco social y terapéutico adecuado para su correcta asimilación.

9. Estados Alterados de Conciencia

Llamamos estados alterados o modificados de conciencia a todos aquellos episodios en los que la mente cambia su modo de funcionamiento habitual de vigilia, presentando unas características particulares. Son estados constructivos, regenerantes y equilibrantes.

Los estados de conciencia modificada son tan antiguos como el ser humano, ya que forman parte del funcionamiento normal de nuestra propia mente. El sueño, por ejemplo, es ya un estado de conciencia modificada.

Características:

© Octavio Déniz