Meditación sobre los Cuatro Estados Sublimes

Los cuatro estados sublimes (también llamados moradas celestiales) son cuatro cualidades interiores que pueden cultivarse a través de la meditación. Buda las estudió en diversos discursos y explicó cómo se podía meditar sobre ellas.

La meditación sobre estas cuatro cualidades se puede realizar de diversas maneras. Podemos visualizar a diversas personas o situaciones en las cuales veamos reflejados estos estados, o bien se pueden repetir algunas frases que actúan como focalizadores de la atención hacia esos estados. En cualquier caso, es muy importante sentir que esa energía se comparte con todos los seres, tanto con aquellos con los que sentimos más simpatía como con aquellos que nos resultan desagradables.

Amor bondadoso (Metta)

Buda reconoció que el amor es el mejor antídoto contra el miedo. Este amor no es el amor pasional, sino que se relaciona con desear la propia felicidad y la de los demás, ya que todos formamos parte de una misma red. Requiere conectar con uno mismo y con los demás, abrirse a la gratitud y a la aceptación.

La meditación sobre el amor bondadoso (Metta Bhavana) comienza visualizándonos a nosotros mismos, y deseándonos todo lo mejor. A continuación, se busca la imagen de una persona que nos inspire sentimientos de devoción (un maestro espiritual o una persona especialmente buena o sabia). Dirigimos nuestro amor a esa persona.

En tercer lugar, enviamos nuestro amor a una persona que amemos especialmente (pareja, padres, hijos, amigos, etc.). El cuarto objeto de meditación son aquellas personas que nos resultan indiferentes. Por último, meditamos sobre alguien que nos resulte desagradable y le enviamos nuestro amor bondadoso. Esta es la parte más difícil pero también la más necesaria de esta meditación.

Este sentimiento se puede extender a todos los seres vivos e inanimados. La meditación sobre el amor bondadoso se puede realizar también en la vida cotidiana, cuando caminamos por la calle, en el autobús, etc., dirigiéndonos silenciosamente a la gente que está a nuestro alrededor.

Una fórmula verbal que podemos usar para mantener esta sensación de amor bondadoso es la siguiente oración budista:

Compasión (Karuna)

La compasión significa sentir empatía por el propio sufrimiento y el sufrimiento de los otros. Uno no puede sentir el dolor de otra persona (ni sería sano), pero sí puede sentir simpatía por ella, escuchándola y acompañándola. La compasión implica el reconocimiento de que todos somos seres imperfectos, siempre en busca de lo mejor aunque a veces no sepamos encontrar el camino correcto.

La meditación sobre la compasión se puede realizar del mismo modo que la Metta Bhavana, sustituyendo los sentimientos de amor por aquellos de compasión ante el dolor propio y ajeno.

Alegría empática (Mudita)

Mudita implica la capacidad de alegrarse con la felicidad de los otros. Es lo contrario de la envidia, y nos lleva a aceptar que hay felicidad para todos y que el bien del otro no me perjudica, sino que me beneficia.

En la meditación sobre la alegría se desea el bien para uno mismo y para todos, derramando alegría sobre las personas y el planeta.

Ecuanimidad (Upekka)

Ecuanimidad significa aceptar las cosas tal como son, no intentar cambiar a las personas y no apegarse a su dolor, ni siquiera a su alegría. En muchas ocasiones, nos sentimos sobrepasados por los sentimientos, y aunque éstos son algo natural, tampoco deben llenar la totalidad de nuestra vida. Hay que dejar un espacio para otras experiencias.

En esta meditación, uno desea el equilibrio para sí y para los demás. Acepta que los otros sean como son, del mismo modo que debemos aceptarnos a nosotros mismos.

© Octavio Déniz