Los Nodos como factor de atracción en sinastría (2)

Analizaré en los dos próximos artículos, la simbología de cada una de las conexiones entre los nodos y los planetas tradicionales (desde el Sol hasta Saturno), así como del Ascendente y el Medio Cielo. Conviene tener en cuenta que los aspectos de los nodos con Júpiter y Saturno tienen poca relevancia en las relaciones de pareja, aunque pueden tener algún valor en otro tipo de vínculos (amistad o asociación comercial).

Aspectos del Sol a los Nodos

El aspecto del Sol a los nodos es uno de los más poderosos que se pueden dar desde el punto de vista kármico en una sinastría. La persona que aporta el Sol a la relación tendrá un efecto muy destacado en la manera en que desarrollará la personalidad de aquel que porta el nodo. En este vínculo hay un continuo avance que no puede ser frenado por ninguna circunstancia externa y se convierte por tanto en una de esas relaciones que están predestinadas a "ser". El que la relación sea de amistad o tenga un tinte más romántico depende de otros contactos entre los planetas y los nodos.

Si el vínculo más poderoso (especialmente la conjunción) se da al nodo norte, es probable que ambas personas sean nuevas la una para la otra en el gran esquema de las encarnaciones. La persona que aporta la energía solar ofrece las cualidades que su pareja necesita para completar las tareas de su alma. Desarrollar el talento de cada cual es una meta para ambos, pero para aquel que porta al nodo, existe una cierta incomodidad interna. Esto se debe a que este individuo se sentirá impelido a crecer, a desarrollar el máximo de su potencial, y esto le sacará con frecuencia de su zona de confort. Como en todos los casos que se mostrarán en los siguientes contactos planetarios, las consecuencias de aceptar el reto y crecer compensarán con creces cualquier incomodidad.

Cuando el vínculo más poderoso se da hacia el nodo sur, el sentimiento de amistad es casi inmediato, ya que ambos se reconocen como antiguos colegas y sienten una extraña familiaridad cuando están juntos. La realidad profunda de este vínculo es que ambas personas se conocen desde hace muchas vidas, han experimentado muchas cosas juntas y están probablemente destinadas a volverse a encontrar en esta existencia. La facilidad con la que conectan es proverbial, aunque también puede haber un cierto sentimiento de que lo que tenían que aprender el uno del otro, es ya un asunto superado por el tiempo. La persona que tiene al Sol, apoyará a quien aporta al nodo, pero de algún modo, le arrastrará también al pasado. En todo caso, el vínculo entre ambos es muy poderoso.

Sea como sea, aquel que porta al nodo sentirá una gran atracción hacia aquel que aporta el Sol a la relación, y esto se puede producir también en sentido opuesto. Ambos tendrán muchas posibilidades de sentirse mutuamente atraídos desde el primer momento. Los sentimientos de amistad y admiración mutuas son evidentes en este vínculo y si dan paso a otros avances en el plano afectivo, pueden derivar en una relación muy importante para los dos.

Aspectos de la Luna a los nodos

Cuando existe una conexión entre la Luna de una de las personas con los nodos de la otra, es previsible que se dé una intensa atracción emocional entre los dos. La unión afectiva entre ambos es tan poderosa que puede lograr que la unión siga adelante a pesar de cualquier aspecto negativo que pretenda distanciarlos. De hecho, el vínculo de simpatía suele formarse de manera instantánea desde el primer encuentro.

Este tipo de vínculos suele ser uno de aquellos que se consideran "predestinados". La persona que aporta la Luna proporciona apoyo incondicional, cuidados y cariño a aquel que aporta al nodo. Además, le nutre de seguridad y de un sentimiento de tranquilidad, hasta tal punto que el portador del nodo siente que en ningún otro lugar podría estar mejor. Se trata por tanto de una relación un tanto unidireccional (a menos que exista un doble vínculo lunar entre ambos), ya que la persona que aporta el nodo está en proceso de aprendizaje emocional y necesita ese estímulo constante para confiar y poder crecer afectivamente.

Aun en el poco probable caso de que el vínculo llegara a romperse, es difícil que cada una de las personas olvide al otro, ya que el impacto de la relación es tan profundo que tiene un efecto perdurable en el alma.

En el caso de que el aspecto sea más fuerte con el nodo sur (por ejemplo una conjunción), la atracción inicial es aún más poderosa entre ambos. Es una relación en la que se desarrolla un sentido mayor de protección mutua y de cuidados. Ahora bien, con el tiempo es posible que la persona que aporta el nodo sur busque distancia con aquel que aporta la Luna, puesto que sus conocimientos emocionales se hallan en un escalón superior y puede llegar a sentir que el amor de la persona lunar le retrasa en su desarrollo. También es posible que la persona que aporta el nodo se sienta, de alguna manera, en deuda con la persona lunar. En todo caso, esta es también una relación difícil de romper.

Aspectos de Mercurio a los nodos

La conexión entre Mercurio y los nodos se relaciona en gran medida con las habilidades comunicativas que pueden convertirse en factores de atracción entre dos personas. Una conexión muy fuerte, de carácter intelectual se dará entre ambos, lo que permitirá un flujo constante de ideas. Si no se dan otros aspectos a los nodos por parte de planetas más emocionales como la Luna o Venus, esta unión puede ser algo fría y de carácter mental.

Si la conexión más fuerte se da con el nodo norte, el pensamiento o la forma de comunicarse de la persona que aporta el nodo a la relación puede muy bien ser un reto para aquel que aporta a Mercurio. Nuevas ideas y nuevos modos de expresión se desarrollarán en un vínculo así. En el caso de que la conexión más fuerte se dé con el nodo sur, tanto la comunicación como las ideas expresadas serán más familiares para ambos, puesto que probablemente ya las han compartido en existencias anteriores.

Aspectos de Venus a los nodos

La conexión entre los nodos y Venus es con diferencia, una de las más prometedoras en el terreno de la sinastría. La atracción mutua es casi instantánea y se puede considerar que dos personas que comparten este vínculos son capaces de reconocerse entre una multitud. Hay un deseo, compartido desde el primer instante, de seducir, atraer e inspirar a la otra parte.

La sensación que provoca este aspecto es el de que ambos se encaminan juntos a algún lugar. Por regla general, quien lleva a Venus es el más interesado en la seducción, enseñando a la persona que aporta el nodo, a abrir su corazón y a entregarse. Cada uno es capaz de disfrutar con el otro, pudiendo combinar sus talentos en cualquier tarea creativa, en la formación de una familia, o en el mundo laboral. Normalmente este es un poderoso indicador de que la relación entre ambos será de naturaleza romántica.

En el caso de que la conexión se dé con el nodo norte, es probable que la persona que lo aporta a la relación se sienta algo presionada a ir más allá de su zona de confort. Aquí, el vínculo se siente como algo imperioso, pero que requiere correr riesgos, atreverse a ir más allá de lo conocido. Si el miedo se convierte en un impedimento, es probable que la unión se de en una vida futura, pero de un modo u otro, no se puede escapar de ella.

Si la conexión más poderosa se da con el nodo sur, el terreno es más familiar para ambos y la posibilidad de que se forme una relación en la vida presente es aún más poderosa. Ahora bien, es posible que la persona que porta el nodo se sienta, antes o después atrapado por aquel que aporta el nodo sur, y necesite algo de terreno para crecer por sí misma. Sea cual sea el caso, el atractivo, a todos los niveles, de la persona que aporta a Venus será casi irresistible para aquel que provee a la relación con el nodo (norte o sur).

En resumen, sea cual sea el vínculo, es muy fuerte, y puede fácilmente cuajar en una relación prometedora si se dan conexiones entre los nodos y otros planetas, y sobre todo cuando el aspecto de Venus es doblemente compartido.

Aspectos de Marte a los nodos

Cuando Marte hace aspecto a los nodos, el tipo de unión que crea se relaciona con las cualidades guerreras y activas de este planeta. Este vínculo tendrá un fuerte carácter movilizador para ambos, especialmente para la persona que aporta al nodo, que se verá impulsada por la acción de aquel que encarna a Marte.

Si el vínculo más poderoso se realiza con respecto al nodo norte, puede ocurrir que la persona que lleva el nodo se vea con frecuencia sobrepasada por el ímpetu del Marte de su pareja. Las conexiones al nodo norte nos invitan a salir de nuestra zona cómoda y Marte no es precisamente un planeta diplomático. Así que la agresividad marciana puede ser un acicate, pero también una molestia para el nodo. Aun así, la atracción que se dé entre ambas personas puede ser también poderosa y se desarrollará ampliamente en el terreno sexual, donde Marte puede incendiar las pasiones de la persona que aporta el nodo (norte o sur).

En el caso de la conexión se dé con respecto al nodo sur, todo será más fácil para ambos, pero siempre habrá una sensación, oculta en el interior de aquel que porta el nodo, de que la agresividad o las demandas eróticas de Marte son algo que debe ser superado o refinado.

En resumen, este vínculo es muy fuerte y puede ser inspirador para el portador del nodo, que si es capaz de aceptar la parte más agresiva de la energía marciana, se sentirá atrapada por la pasión que este tipo de unión exuda por todos sus poros.

En el próximo capítulo analizaré la posición de Júpiter, Saturno, el Ascendente y el Medio Cielo.

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© Octavio Déniz