Quaoar - El creador que retorna al mundo

Este artículo forma parte de una serie sobre los Nuevos Planetas Astrológicos

Quaoar es un posible planeta enano que orbita en el cinturón de Kuiper, en una zona donde se mueven diversos cuerpos que han recibido su nombre de dioses creadores de diferentes ciclos mitológicos. En este caso, nos encontramos con una interesante divinidad adorada por el pueblo tongva o gabrielino, de la zona sur de California.

Para este pueblo, cuya lengua hablada ya está extinta, Quaoar era el creador de los dioses y del mundo, a través del canto y del baile. Así genera el cielo (Weywot), la Tierra (Chehooit), el sol y la luna, la diosa del mar (Pamit), el dios de los sueños y las visiones (Manit), aquel que trae la comida y las cosechas (Manisar), etcétera.

Una de sus creaciones, Weywot, ejerció su poder tiránicamente sobre los hombres. Como Weywot fue asesinado por los humanos, Quaoar reapareció en el mundo bajo la forma de un héroe fantasmal. Lo hizo restaurando el orden en el mundo, promulgando leyes y dividiendo a la sociedad en grupos. Posteriormente, se dice que volvió a los cielos danzando.

Una de las creaciones de Quaoar fue la sociedad de los "vengadores de Quaoar", que observaban el comportamiento humano y reforzaban el código moral. Algunos de estos vengadores son seres totémicos, como el Cuervo, la Serpiente de Cascabel, el Oso, el León de las Montañas y otros. Se dice que las creencias asociadas a este dios incluían ceremonias de iniciación, donde los jóvenes consumían la datura, una planta visionaria.

Existe la teoría de que Quaoar fue un personaje real, una especie de Jesús nativo, que ejerció su papel como héroe cultural y que posteriormente fue deificado. Sea como sea, este símbolo nos trae el concepto del creador que debe volver a la tierra para reformar su creación.

En un plano astrológico, deberíamos investigar a Quaoar como el principio rectificador de la realidad. Del mismo modo que somos capaces de crear estructuras, también tenemos que poder modificarlas. Quaoar no se ata a un plan previsto, ni es esclavo de un resultado, sino que acepta el error y lo corrige.

Actuando de manera altruista, este simbolismo expresa la potencialidad de cambio que reside en todos nosotros. No se trata aquí de un cambio traumático, como el que puede llegar a través de Urano o Plutón, sino de una sabia rectificación. Aun así, como Quaoar, debemos ser lo suficientemente sabios como para tener a nuestros propios vigilantes o "vengadores" en todo aquel proyecto que llevemos a cabo.

Este planeta tarda más de 285 años en dar una vuelta al zodíaco, de manera que como sucede con todos los cuerpos que se mueven en esta zona del cielo, sólo podemos analizar su posición natal por casa, y no por signo.

Este artículo forma parte de una serie sobre los Nuevos Planetas Astrológicos

© Octavio Déniz