Pamela Colman Smith, la creadora olvidada

Pamela Colman Smith nació en el Reino unido el 16 de febrero de 1878, siendo la única hija de Charles Smith y Corinne Colman, ambos de origen estadounidense. Los primeros años de la vida de Pamela transcurrieron en Manchester, donde su padre ejercía como empresario.

En 1889, la familia se trasladó a Jamaica, donde Charles obtuvo un trabajo para la compañía de ferrocarriles de la isla. A la edad de 15 años, Pamela se mudó a Brooklyn, Nueva York, para estudiar arte en el Pratt Institute. Allí recibió la influencia del profesor Arthur Wesley Dow, y aprendió diversas técnicas de ilustración que marcaron su estilo basado en el simbolismo y el romanticismo.

Pamela sufrió de enfermedades recurrentes durante su estancia en Estados Unidos, a las que se sumó el dolor por la pérdida de su madre, que residía en Jamaica, en 1896. Al año siguiente, abandonó sus estudios sin obtener el título. Después de la muerte de su padre en 1899, volvió al Reino Unido.

En Londres, fue acogida por los miembros del Lyceum Theatre, liderados por los actores Ellen Terry y Henry Irving , y por el escritor Bram Stoker (autor de Drácula). Junto a los miembros del teatro viajó por todo el país, trabajando en el vestuario y el diseño de decorados. La propia Pamela era muy aficionada a contar cuentos del folklore jamaicano, algunos de los cuales recogió en libros ilustrados por ella misma.

Uno de los hechos fundamentales de la vida de Pamela Colman Smith sucedió en 1901, cuando su amigo, el poeta y futuro premio Nobel, W. B. Yeats la introdujo en la Orden Hermética de la Golden Dawn. Allí conoció a Arthur Edward Waite, con quien mantuvo una profunda amistad.

En 1903, editó su propia revista "The Green Sheaf", en la que contó con la colaboración de diversos autores, entre los que se contaba Yeats. La revista, como otros proyectos que acometió en su vida, tuvo una vida muy breve y no le proporcionó fama ni grandes ingresos. En 1907, Pamela trabajó con el fotógrafo Alfred Stieglitz, quien se sintió impresionado por las cualidades sinestésicas de la ilustradora, capaz de pintar imágenes que venían a su mente mientras escuchaba música.

En 1909, Waite le encargó la producción de un tarot que uniera el conocimiento hermético con el arte. Una de las características distintivas del mazo de cartas, que supone una ruptura con los tarots anteriores, es la introducción de imágenes en los arcanos menores. Usando así imágenes evocadoras del significado, se creó una baraja fácil de aprender y de interpretar, que sigue siendo muy popular en la actualidad.

Para la producción del tarot, Waite dio instrucciones bastante precisas acerca del diseño de los arcanos mayores, aunque dejó que Smith eligiera libremente los temas del arcano menor, confiando en su talento artístico y profunda intuición. Aparte de su propia imaginación, Smith se inspiró también en una baraja adivinatoria del siglo XV, el Tarot Sola Busca. El diseño del tarot se realizó en un período relativamente corto, entre abril y octubre de 1909. Las imágenes se dibujaron en tinta y fueron posteriormente coloreadas con acuarela.

Como dato anecdótico, Smith incluyó retratos de dos de sus mejores amigas en los diseños del Tarot: a Ellen Terry la dibujó como la Reina de Bastos y a Florence Farr la situó protagonizando el Arcano de El Mundo.

El tarot por el que Pamela Smith sería conocida fue publicado por primera vez por el editor Rider, en diciembre de 1909, como acompañamiento del libro de Arthur Waite, "La clave del tarot". El año siguiente, Waite reeditó su libro con ilustraciones en negro del tarot de Smith, denominándolo "Clave pictórica del tarot".

En 1911, Pamela se convirtió al catolicismo. Tras recibir una herencia, se instaló en Cornwall, donde su vida transcurrió en relativa oscuridad. Falleció en la pobreza el 18 de septiembre de 1951. Para pagar sus deudas, todos sus bienes fueron subastados tras su muerte.

© Octavio Déniz