Las cartas invertidas del Tarot

El tema de las cartas invertidas es uno de los más controvertidos en el mundo del tarot. Algunos tarotistas optan por interpretar de manera diferente a aquellos naipes que aparecen cabeza abajo en una lectura, mientras que otros simplemente ignoran esta cuestión y si aparece una carta invertida, la leen como una normal.

En algún momento del aprendizaje, todo tarotista debería cuestionarse si quiere usar o no las carta invertidas en sus lecturas. Por una parte, las invertidas pueden aportar una capa de conocimiento más a nuestras deliberaciones, pero por otra, su simbolismo no siempre es una ayuda, sino que complica en exceso la visión de una tirada. Con esto en mente ¿qué debemos hacer?

Mi consejo es que pruebes a trabajar con ellas un tiempo, hasta que descubras con claridad si esta forma de leer el tarot te gusta o no. En cualquier caso, uno no debería renunciar a leer cartas invertidas simplemente porque desconoce cómo interpretarlas, así que este es un recurso que debes tener incorporado a tu bagaje de conocimientos.

En al tarot, al menos como yo lo entiendo, solo existe una norma: pruébalo todo, pero al final, haz lo que te funciona. Olvídate de las leyes escritas por los demás acerca de cómo debes mezclar las cartas, tocarlas o leerlas. Ninguna de las personas que han escrito esas normas estará sentada en tu silla cuando leas el tarot, sino tú, así que haz lo que sientas correcto para ti en cada momento.

He aquí unas cuantas sugerencias a la hora de leer cartas invertidas:

Todas estas interpretaciones (y muchas más, como explico en mis libros Curso de Tarot y 111 Ejercicios con el Tarot) son posibles. Así que ¿cuál escoger? La respuesta es fácil y difícil al mismo tiempo: sigue tu intuición en cada caso. No te quedes con una sola posibilidad. Explora todas las opciones y decide cuál te "resuena" por dentro.

Espero que estas ideas te ayuden a trabajar con las cartas invertidas, de modo que tu aprendizaje y práctica del tarot sea cada vez más beneficiosa para ti y para las personas que acudan a escuchar tus consejos.

© Octavio Déniz