Por Cristelle Iorio y Octavio Déniz
¿Qué es un retorno planetario?

En Astrología, un retorno planetario es un ciclo a través del cual, un planeta recorre una vuelta completa en la Carta Natal de una persona, regresando a la posición exacta que ocupaba en el momento de su nacimiento. Este evento marcará, sin lugar a dudas, el inicio de un nuevo ciclo para ese planeta en la vida del individuo, suponiendo un momento significativo para la reflexión y la toma de conciencia en las áreas de la vida regidas por ese cuerpo.
Antes de ahondar en esta explicación, es preciso aclarar que existen dos tipos de retornos. Por un lado, los de los planetas más rápidos, desde el Sol hasta Marte, y por otro, los de los planetas lentos, a los cuales vamos a dedicar este artículo. Aunque tienen su importancia, los planetas rápidos no manifiestan un efecto tan destacado en el desarrollo de la conciencia como ocurre con los movimientos de los cuerpos lentos. Entendemos como planetas lentos a Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.
Los retornos planetarios tienen una característica que les diferencia de cualquier otro tránsito, y es que se dan en ciclos bien definidos, muy similares para todos los seres humanos. La forma en que viviremos cada retorno dependerá de nuestra Carta Natal, aunque también tendrán una relación directa con factores generacionales y sociales.
Los retornos planetarios manifiestan momentos de crisis personal y de crecimiento de la conciencia. Son instantes en que sentimos que un ciclo de la vida se acaba y comienza algo nuevo. Esto será más evidente en unos casos que en otros, puesto que depende del planeta en cuestión y también del momento preciso de la vida en que nos encontremos.
Estos planetas difieren significativamente en el tiempo que tardan en dar una vuelta completa al zodiaco. Júpiter tarda 12 años en volver a ocupar su posición natal, Saturno 29 años, Urano 84, Neptuno 165 y Plutón 248.
Urano marca en la actualidad el límite aproximado de una vida humana, puesto que la esperanza de vida en los países desarrollados está en la edad octogenaria. Pero quizá en un futuro no muy lejano, el ser humano pueda vivir para ver un ciclo completo de Neptuno, teniendo en cuenta de que los experimentos para incrementar la longevidad están muy desarrollados.
Existe una ley en Astrología que se cumple de manera inexorable cuando hablamos de retornos planetarios: cuanto más lento es un planeta, más poderoso es su efecto por tránsito. De este modo, un retorno de Plutón, aunque sea por cuadratura a su lugar natal, es más intenso que la vuelta de Júpiter a su posición original en la Carta Natal.
Fases y características de los retornos planetarios
Dentro del estudio de los retornos planetarios, es importante conocer los ciclos por los que pasan los planetas antes de volver a su posición natal. Observándolos en su totalidad, podemos dividirlos en cuatro fases o estaciones.

En la primera fase, el planeta avanza hasta situarse en cuadratura (90 grados) con respecto a su posición natal. Este es un momento de cierta crisis, en el que luchamos para entender el simbolismo del planeta y aplicarlo de un modo coherente en nuestra vida. Se manifiesta a través de una sensación de lucha con el entorno.
En la segunda, el planeta avanza hasta ubicarse justo enfrente de su posición natal, en oposición (180 grados). Aquí vivimos el planeta de un modo dual: por un lado, nos sentimos próximos a su simbolismo, pero por otro, hay una parte de nuestro ser que se siente ajena a él. Es un momento especialmente complicado.
En la tercera, vivimos la segunda cuadratura, donde probablemente hemos integrado un poco más el mensaje, pero seguimos luchando. Si hemos tomado conciencia de las dos fases anteriores, este es quizás el momento de menor impacto. Habremos tenido la oportunidad y el tiempo suficiente de interiorizar los cambios que se han ido manifestando.
El final del ciclo se completa con el retorno del planeta, quien hace conjunción transitando sobre su lugar natal. Este es un momento en que necesitamos integrar plenamente el simbolismo planetario, ya que los temas relacionados con él podrían entrar en comunión con el verdadero propósito de su posición.
Como veremos, las cuatro fases del ciclo de los retornos se vuelven más importantes a medida que analizamos planetas más lentos, ya que, para cualquier ser humano en la actualidad, es imposible conocer el ciclo completo de Neptuno o de Plutón, pero sí algunas de sus fases.
Impacto de los retornos planetarios

Durante el retorno de un planeta, sea por cuadratura, oposición o conjunción, se observa un patrón de tres fases que se corresponden con tres momentos de impacto del cuerpo transitado. El planeta pasa, en primer lugar, por el aspecto exacto. Luego, unos meses después, ese planeta toma un movimiento retrógrado y vuelve a transitar sobre el mismo punto. Por último, retoma su movimiento normal y prosigue su camino hasta pasar otra vez por el mismo lugar del aspecto exacto. En algunos casos, todo el proceso dura más de un año, lo que nos da tiempo de sobra para entender lo que está sucediendo en nuestra vida y para interiorizar lo que en un primer término aparecía como algo externo a nosotros.
En realidad, este movimiento en tres etapas no es constatable desde el espacio, puesto que los planetas nunca retroceden. Se trata tan sólo de un efecto óptico visto desde nuestro referente, la Tierra, pero cuya energía se hace sentir.
Los retornos nos dan la oportunidad de conocernos a través de estos tres movimientos, y pueden suponer un momento de desarrollo personal muy destacado en nuestra vida. En todo caso, no siempre se produce este patrón, y en ocasiones, el planeta en tránsito pasa sólo una vez sobre el aspecto exacto. Cuanto más lento sea el planeta, más probabilidad hay de que el movimiento retrógrado provoque este triple retorno, como ocurre en los casos de Neptuno y Plutón.
Simbolismo de cada ciclo de retorno planetario
El retorno de Júpiter
Júpiter es el primero de los planetas sociales, por lo que está relacionado con todo aquello que nos permite conectar con la realidad circundante y la manera en que ésta incide en nuestro mundo interior. Su ciclo completo es de 12 años, de modo que las cuatro fases del ciclo de Júpiter se dan cada tres años. Júpiter está vinculado con la idea de expansión y de conexión social, tanto en el mundo familiar, material o espiritual. Sus ciclos de retorno reafirmarán todos estos conceptos en nuestra vida. Cuando el planeta pasa por las cuatro fases nos obliga a revisar nuestra visión acerca de cómo nos relacionamos con el mundo.
El retorno de Saturno
A diferencia de Júpiter, que es el planeta que nos anima a expandirnos, Saturno nos muestra la manera en que la sociedad nos moldea de acuerdo a normas y restricciones. El ciclo de Saturno, que dura 30 años, está íntimamente relacionado con la maduración de la personalidad. Los aprendizajes que obtenemos con él, nos ayudan a descubrir cómo encajar mejor en el mundo material, cómo compaginar nuestras ambiciones con la realidad y cómo crear estructuras que nos permitan crecer más ordenadamente en un futuro.
El retorno de Urano
Urano es el símbolo de todo aquello que necesita ser renovado de un modo radical e inesperado. Este planeta tiene un ciclo completo de casi 84 años. Es el primero de los cuerpos transpersonales, por lo que su simbolismo se relaciona también con fuerzas externas a nosotros que causan un impacto indeleble en la conciencia individual. Todos los contactos de Urano con su posición natal se relacionan con crisis profundas que nos obligan a renovar nuestra vida.
El retorno de Neptuno
El largo ciclo de Neptuno sólo nos permite conocer dos aspectos de su energía a lo largo de nuestra vida, la cuadratura y la oposición. Neptuno se relaciona con los sueños que todos desearíamos llevar a cabo en la vida, con los ideales, pero también con temas más inaprensibles como el inconsciente y el mundo místico. Todo lo que es estable en nuestra vida tiende a ser considerado de un modo difuso en tiempos neptunianos. La creatividad desbordante, la conexión con el mundo emocional, la exploración del mundo psíquico y los arrebatos románticos son características de este planeta.
El retorno de Plutón
Plutón es el planeta de los finales, y tiene una gran importancia a la hora de renovar nuestra vida. Nos lleva a vivir experiencias en las que tenemos que aprender a morir y a renacer de un modo diferente. Los tiempos plutonianos son épocas de transformación, donde nada queda en pie y donde lo que ya no sirve, se desprende para siempre. Plutón tiene un ciclo tan largo (casi dos siglos y medio) que, a lo máximo que podemos aspirar en nuestra vida, es a conocer los efectos de la cuadratura de este planeta con su posición natal.
Todos estos ciclos planetarios funcionan de manera independiente, aunque en determinados momentos se sincronizan, determinando etapas significativas de carácter generacional. Ahora bien, estos movimientos actúan en cada persona de manera individual de acuerdo a su Carta Natal y su nivel de conciencia. De este modo, los retornos pueden suponer un momento de crisis profunda o una oportunidad para elevar nuestra conciencia.