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Cómo practicar la Imaginación activa (conceptos básicos)

La imaginación activa es una técnica de meditación profunda desarrollada por Carl Gustav Jung que nos permite tender un puente entre la mente consciente y el inconsciente. A diferencia de la visualización guiada (donde uno dirige la escena o seguimos las indicaciones de otra persona), en la imaginación activa nosotros somos los participantes en una historia profunda que surge de forma espontánea. Cuando trabajamos con este método estamos a mitad de camino entre el poder del inconsciente y el control de la conciencia.

Hay que recordar que este método surgió de forma espontánea en la vida del propio Jung, en una etapa en que se vio confrontado con ciertas imágenes que surgían tanto en sus sueños como en su vida de vigilia. Todo esto ocurrió en un momento especialmente complejo: la época en que rompió definitivamente con Sigmund Freud y su matrimonio estaba en peligro. Fue en este tiempo (hacia 1913) cuando las imágenes que emergían del inconsciente eran de tal naturaleza y se presentaban con tanto poder en su vida, que Jung no tuvo más remedio que darles un espacio, prestarles atención y decidir qué hacía con ellas. De este proceso surgió una de sus obras más enigmáticas, el “Libro Rojo” o “Liver Novus”.

Es cierto que Jung no dejó instrucciones precisas acerca de cómo trabajar con este método de apertura de la conciencia, pero a través de sus descripciones podemos hacernos una idea de cómo desarrollar la imaginación activa.

1 Descenso al inconsciente

El primer paso consiste en silenciar al ego entrando en un estado de relajación profunda. Aquellas personas que tengan experiencia con técnicas de meditación pueden entrar con más facilidad, pero todos podemos lograrlo con algo de experiencia.

En ese estado, observa un fragmento de un sueño, una emoción intensa, un símbolo, una ensoñación diurna o una imagen mental que sea importante para ti. Desde el estado meditativo, observa la imagen hasta que empiece a cambiar o a cobrar vida propia, tal como ocurre en los sueños. No fuerces el cambio, deja que el inconsciente empiece a proyectar su película mental.

2 El diálogo

Este es el punto donde la imaginación se vuelve activa. Aquí te conviertes en protagonista. Puedes actuar sobre la visión, por ejemplo, preguntando: ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Tienes algún mensaje para mí?

Espera la respuesta. Ten en cuenta que ésta puede venir a través de palabras, gestos, o cambios en el escenario. No tengas miedo de expresar tus sentimientos o pensamientos. Trata a las entidades que surjan como seres reales, diferentes a ti aunque surjan de tu mente. Silencia el juicio crítico y permite que toda la experiencia se desarrolle de la manera más espontánea posible.

3 Confrontación ética

Para Jung era muy importante que no nos dejáramos seducir ni dominar por las imágenes del inconsciente. Así que es importante mantener nuestra integridad ética (por ejemplo, si una entidad te pide hacer algo que va contra tus valores). Recuerda que este es un proceso de diálogo entre el Yo y el Inconsciente, por lo que no se puede ignorar el valor de nuestra individualidad consciente y en todo momento hay que buscar un equilibrio. No se puede ignorar al personaje ni negarlo (represión), pero tampoco podemos convertirnos en él (posesión).

4 Registrar la experiencia

Es importante que la experiencia imaginativa sea “aterrizada” en el mundo físico, ya que así tendrá un efecto real en la psique y en nuestra vida. Por eso es muy importante anotar todo lo que has vivido, incluyendo los diálogos y las sensaciones. También es apropiado pintar, dibujar, esculpir o bailar la experiencia, una vez concluida. De todas estas maneras, el contenido simbólico se integra en la conciencia.

5 Investigación posterior (opcional)

Algunas personas pueden sentir el deseo de profundizar en los símbolos e imágenes a través de la investigación intelectual. Esta indagación llevará tiempo, pero puede ser muy provechosa, ya que aportará nuevas perspectivas y es enriquecedora para la conciencia. En todo caso, conviene tener en cuenta que los símbolos no siempre tienen el mismo significado en el plano personal que colectivo, por lo que esta investigación se debe entender como una “ampliación” del contenido de las imágenes. Da más valor a lo que la imagen te ha dicho antes que a las especulaciones que puedas leer en cualquier texto.

Por último, una advertencia de seguridad. La imaginación activa es un método muy poderoso, que abre la puerta a contenidos psíquicos cargados de gran fuerza emocional. Jung recomendaba realizarlo cuando se tiene un Yo fuerte y estable. Si sientes que las imágenes te sobrepasan o pierdes el contacto con la realidad, es mejor detenerse y pedir consejo a un terapeuta junguiano profesional. Las personas con antecedentes de psicosis o trastornos similares deben abstenerse completamente de realizar esta práctica en solitario.

Imagen de Elina Fairytale